Preocupación médica ante la disminución en pruebas COVID en Puerto Rico

Collage Licenciado Francisco Colón, Doctor Ricardo Jaén.

Eduardo Najar
Agencia Latina de Noticias Medicina y Salud Pública

Una de las estrategias epidemiológicas y de prevención para poder tener registros adecuados de los pacientes infectados por COVID-19 es por medio de la toma de pruebas constantes, con el fin de mantener a dichos individuos bajo arduos y específicos protocolos médicos.

Sin embargo, la cantidad de pruebas tiene en vilo a varios salubristas pues han disminuido notablemente lo que afecta un diagnóstico primerizo.

En entrevista con la revista Medicina y Salud Pública (MSP) el licenciado Francisco Colón y el doctor Ricardo Jaén, ambos miembros del Task Force Ciudadano, profundizan en cómo puede afectar el cambio de la cantidad de pruebas y el efecto y protocolos de la esperada vacuna contra el SARS-CoV-2.

“Lo que se ha hecho es trabajar con cautela porque de realizar 5.000 pruebas se ha pasado a 1.000, por lo tanto estaremos a ciegas en el índice de contagios, es por eso que, se han tomado medidas cautelares” dijo el salubrista.

La odisea de la vacuna

Es importante que se de prioridad de aclaración respecto a la administración de la vacuna, pues no todos en un primer momento tendrán acceso a esta, como ya se sabe existe una prioridad determinada para aquellos pacientes con comorbilidades crónicas y personal en alto riesgo de contagio como lo son los profesionales de la salud, sostuvo por su parte el doctor Jaén.

“Si se le habla al pueblo y se le explica que la vacuna llegará para el gran sector de la población en Marzo y Junio. Pues no todos tendrán acceso en diciembre porque la administración debe ser por etapas. El anuncio de la vacuna ha originado un relajamiento de la población pensando que esta pandemia se va a extinguir, pero no es así, se toma un tiempo considerable, por ende, es importante seguir evitando contagios” explicó el doctor Jaén

Proceso de inmunización

Para que una población determinada desarrolle inmunidad ante un patógenos se deben de tener en cuenta dos perspectivas la primera el contagio de rebaño donde las personas  se contagian y se han recuperado. Por  otro lado, aquellas que sean vacunadas, pero generalmente para que este proceso sea efectivo y regulado se necesita que un 75% de los individuos sean sometidos a cualquiera de los dos tipos de resistencia viral.

“Para desarrollar una resistencia en la población necesitamos cerca del 75% vacunado o infectado y recuperado. Puerto Rico  tiene aproximadamente 3,6 millones de personas lo que quiere decir que necesitamos 2,2 millones de dosis o el otro factor de contagio y recuperación (…). Se habla que la primera ronda de vacunas eran de 1.000.000 y la segunda dosis de refuerzo serán de 600.000 y esto no es suficiente, además está el componente psicológico donde personas le temen a la vacuna(…).No podemos bajar la guardia no hemos llegado al final”, concluyó el Licenciado Colón.

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